Un equipo de físicos mexicanos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), en colaboración con el Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, logró recrear en la Tierra el fenómeno de la evaporación de los agujeros negros formulado por Stephen Hawking hace medio siglo. Para ello, los científicos utilizaron fibras de cristal fotónico mediante las cuales hicieron viajar un pulso de luz de alta intensidad que altera las propiedades ópticas del material a su paso, creando una barrera o frontera donde otros pulsos de luz más débiles no pueden avanzar ni sobrepasarlo. Este pulso actúa como el horizonte de eventos de un agujero negro real. El gran avance del estudio, publicado en la revista Nature bajo el título 'Backreaction of stimulated Hawking radiation in an optical analogue', reside en la descripción teórica realizada por los científicos mexicanos: David Bermúdez Rosales, Raúl Agüero Santacruz y Lorenzo Manuel Procopio. Anteriormente se creía que la radiación en estos sistemas ópticos surgía de una cadena compleja de conversiones. La teoría desarrollada en México demostró que el origen era mucho más simple: una interacción elemental entre dos campos de luz, uno intenso y uno débil. Esta interacción genera simultáneamente la radiación de Hawking, su compañera con frecuencia negativa en el ultravioleta, y la retroacción que se manifiesta como una nueva emisión de luz. La publicación en Nature representa un hito para la ciencia latinoamericana, donde destacar en física teórica y experimental de vanguardia posiciona a México a la cabeza de la física moderna. Los principios matemáticos probados con luz son extrapolables al comportamiento de materia a temperaturas cercanas al cero absoluto y a la física cuántica de materiales.