Los hospitales de Gaza enfrentan mayores dificultades para atender a los pacientes, incluidos aquellos que necesitan cirugías de urgencia, debido a la crisis energética generada por los bombardeos israelíes que han destruido 90 por ciento de la red eléctrica nacional del enclave palestino, mientras persisten los ataques de Tel Aviv.
El sector sanitario de Gaza sufrió daños inmensos por la ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel que, desde el 7 de octubre de 2023, han destruido o dejado inoperables 38 hospitales y 96 centros de atención primaria de salud.
La situación de los centros hospitalarios se agravó debido a que ahora dependen de generadores de electricidad para funcionar. Sin embargo, también enfrentan escasez del combustible necesario para las plantas eléctricas que alimentan equipos médicos.
El Ministerio de Salud de Gaza afirmó que 70 por ciento de la flota de vehículos ha quedado completamente fuera de servicio como consecuencia de los ataques directos, la acumulación de fallas técnicas y la grave escasez de repuestos. La dependencia hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para facilitar la entrada de neumáticos y repuestos para los vehículos de urgencias.
El ejército israelí asesinó a seis palestinos e hirió a 28 en las pasadas 48 horas, informó el Ministerio de Salud gazatí, que reportó mil 98 muertos y 3 mil 535 heridos en el enclave desde el virtual alto el fuego pactado en octubre pasado.
En este contexto, los jóvenes graduados se enfrentan a una altísima tasa de desempleo ocasionada por la ofensiva israelí que devastó el mercado laboral, en medio de una precaria situación económica preexistente en Gaza. Además, 80 por ciento de la población gazatí no tiene trabajo, según datos de la oficina de prensa del gobierno, lo que ha contribuido a que la tasa de pobreza supere 93 por ciento de la población.
Este deterioro conlleva graves consecuencias económicas y sociales, entre ellas, la erosión del capital humano y una mayor dependencia de la ayuda humanitaria en lugar del trabajo productivo, declaró el economista Mohammed Abu Jeiab.
Mientras tanto, en Jerusalén Este, bajo ocupación de Tel Aviv, un soldado de la Policía Fronteriza israelí lanzó una granada aturdidora al interior de un automóvil tripulado por dos palestinos y bloqueó la puerta del conductor para que no pudiera escapar, durante una redada en el campo de refugiados de Qalandiya. El hecho quedó registrado en un video de cámaras de seguridad que muestra también que cuando el conductor y su acompañante lograron salir inmediatamente, otro soldado los apunta a ambos con un arma de manera intimidatoria.
El legislador estadunidense demócrat Ro Khanna denunció que fue detenido y encañonado por colonos israelíes que portaban rifles M4 fabricados en Estados Unidos durante una visita al sur de Cisjordania reocupada, y que agentes israelíes se negaron a intervenir en su ayuda.