La industria cárnica mexicana vive incertidumbre respecto a los cupos de importación de carne de res y cerdo sin aranceles para 2027. A dos meses del cierre del año, el gobierno aún no ha definido si mantendrá los cupos actuales ni bajo qué condiciones, lo que genera preocupación entre productores, procesadores y comercializadores por posibles alteraciones que podrían afectar el suministro y elevar precios. El esquema de asignación cambió este año: la Secretaría de Economía abandonó el método de primero en tiempo y paso a un sistema de licitación, proceso más complejo que retrasó las solicitudes y excluyó a algunas empresas. Los cupos iniciales, publicados en enero, contemplaban 70 000 toneladas de carne de res y 51 000 toneladas de cerdo, pero la nueva modalidad exigió reglas adicionales que se definieron entre marzo y abril, reduciendo el tiempo para utilizarlos antes de su vencimiento en diciembre. La falta de definiciones impide a la industria planificar compras internacionales, negociar con proveedores y programar embarques con antelación. La directora de Comecarne, Macarena Hernández, enfatiza la necesidad de certeza sobre la continuidad de estas herramientas, pues son esenciales para la industria.

Los cupos permiten importar carne sin aranceles desde países sin tratados, como Brasil, y representan apenas un 2 % del consumo nacional, complementando la producción local. La importación ayuda a cubrir faltantes de cortes específicos y a ofrecer precios más bajos; por ejemplo, la carne de res refrigerada de Brasil costó alrededor de siete dólares por kilo frente a los 11 dólares de EE.UU. sin arancel. Sin embargo, la licitación incrementa el costo de acceso, ya que las empresas compiten ofreciendo precios por kilogramo y el importe no se reembolsa, lo que reduce la ventaja económica. Además, el proceso requiere planificación a largo plazo, con tiempos de transporte de 18 a 30 días, y depende de la disponibilidad de los cortes y de la coordinación con plantas de producción.

En el contexto de cierre de la frontera estadounidense por el gusano barrenador, que retrasó exportaciones de ganado y dejó existencias internas de alrededor de 35 000 toneladas mensuales de carne de res, los productores cuestionan la necesidad de importar más carne. La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) señala que la sobreproducción y la entrada de carne brasileña distorsionan el mercado. Aunque algunos cortes importados pueden ser más baratos, la industria busca alternativas de abasto en América Latina, como Brasil, para diversificar fuentes y mantener la estabilidad del suministro frente a proyecciones de crecimiento limitado de la producción en EE.UU. y otros países.

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